Nuestra historia

El probador que defiende las tiendas de barrio.

Emelva nació de una convicción simple: los gigantes del e-commerce no deberían ser los únicos en ofrecer prueba virtual. Las tiendas independientes lo merecen más que nadie.

Por qué existe Emelva

Todo empezó con una talla que faltaba.

Un sábado por la tarde, en una tienda de moda: el vestido perfecto, pero no la talla en el perchero. La clienta se va, la gerente anota el nombre en un post-it… y la venta se pierde. Esta escena se repite cada día en miles de tiendas, mientras las grandes plataformas retienen a sus clientas con probadores virtuales de varios millones.

Quisimos darle la vuelta: dar a las independientes la misma arma, sin la complejidad. Una foto de la clienta, una sola, y toda la colección se prueba sobre su silueta, desde el sofá. Sin app que instalar, sin stock que registrar, sin web de e-commerce que mantener.

Con una postura asumida: Emelva no vende nada online. La prueba da ganas, la venta se cierra en la tienda, frente a la gerente, donde el consejo y el vínculo marcan la diferencia. La tecnología trae a las clientas hacia la puerta, nunca al revés.

¿Y quién es Emma? Emma + avatar. Emma es la clienta fiel que cada gerente conoce por su nombre, la que abre la puerta «solo para mirar» y se va con una sonrisa. Es por ella, y por su tienda, por quien trabajamos.

Tres compromisos, innegociables.

Están escritos en nuestras condiciones, no solo en esta página.

Tus fotos siguen siendo tuyas

La foto de una clienta nunca se comparte, nunca se reutiliza, nunca es visible para la tienda. Puede borrarlo todo en cualquier momento, en dos gestos.

100 % tiendas independientes

Sin cadenas, sin marketplaces, sin publicidad cruzada. Cada tienda mantiene su propia ficha de clientas, y el directorio solo lista independientes.

Datos alojados en Francia

Siluetas, fichas de clientas y pruebas se quedan en servidores franceses, conforme al RGPD. Exportables y borrables a petición.

¿Quieres formar parte?

Clientas y gerentes por igual — la aventura empieza en la puerta de una tienda.